SOBRE EL BLOQUEO DE UBER EN ARGENTINA

En el año 2011, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el acceso a Internet como un derecho humano.

Instó también a los gobiernos a esforzarse y hacer una Internet disponible, accesible y costeable para todos. Algo por lo que venimos trabajando desde hace años, buscando un menor costo de acceso a Internet para que más personas puedan participar de la red de redes, tal como lo han logrado los países más desarrollados.

Sin embargo, en Febrero de 2018, la Sala II de la Cámara de Apelaciones en de Buenos Aires, dictó un fallo judicial inédito anunciando el bloqueo de la aplicación Uber y el acceso al dominio Uber.com en todo el territorio argentino.

Expertos en asuntos jurídicos señalan que esto podría sentar un peligroso precedente, porque un juzgado local está tomando una decisión de censura y bloqueo que impacta a nivel nacional.

Esta medida, dispara preguntas y preocupaciones.

Nos preguntamos, si el motivo del bloqueo fuera protección de los taxistas argentinos que son quienes están registrados y pagan impuestos localmente, ¿entonces no deberían estar bloqueadas plataformas de correo electrónico gratuitas porque compiten con prestadores locales de correo electrónico que sí pagan impuestos en el país? ¿No deberían estar entonces bloqueados proveedores de dominios y web hosting extranjeros?.

Responder a esta pregunta racionalmente, nos llevaría al temible escenario de una Argentina que comienza a bloquear sitios web y aplicaciones. En Argentina existen aproximadamente 490.000 dominios registrados, mientras que en el mundo hay más de 1.2 mil millones (según Statista.com), si desde las fiscalías comenzaran a medir con la misma vara con la que han medido a Uber, a todo Internet, Argentina tendría que bloquear más sitios web que los que bloquean países con altos grados de censura como Tunez, Siria, Iran, Pakistan o Cuba.

Por eso, mostramos nuestra preocupación por el bloqueo del acceso a sitios web y aplicaciones, consideramos que el acceso a Internet es además de un derecho humano, un nuevo mundo que permite el desarrollo social, el crecimiento económico y la posibilidad de la igualdad de oportunidades para todos los habitantes del mundo, independientemente del lugar físico en donde hayan nacido.

CEHOST